por Salvador (no Dalí)
Un día, un señor tuvo una idea:
"Me voy a una montaña, compro un gran pedazo de tierra,
lo divido en muchos pedacitos, y los vendo más caros que lo que me cueste el
pedazo grande. Así, ganaré muuucho dinero. ¡ Soy genial !" (pensaba el
señor)
Entonces se fue a una provincia del sur, y cuando encontró
el pedazo de tierra que le gustaba, presentó su proyecto a los gobernantes
"Lo sentimos mucho, señor, pero nuestras leyes
ambientales no permiten aprobar su proyecto. Es peligroso para el ecosistema.
No le venderemos nada" (dijeron los gobernantes)
Y el señor pensó: "No me importa, hay más
montañas". Y se fue a la provincia de al lado
Ahí, también había leyes ambientales. Pero al señor no le
interesaba, porque -con la experiencia de la otra provincia- lo primero que
hizo fue visitar a los gobernantes, para ofrecerles unos rectángulos de papel
impresos con tinta verde. El señor sabía que a los gobernantes les encaaantan
esos rectángulos, y adoooran el olor de su tinta verde. Y volvió de la capital
provincial, con una sonrisa enorme
Cuando sus amigos le preguntaron por qué estaba tan
contento, el señor tuvo la imprudencia de contarles cuántos rectángulos de
papel con olor a tinta verde había repartido, para asegurarse la aprobación del
proyecto. Y sus amigos -tan imprudentes como el señor- lo anduvieron repitiendo
por ahí...
Pero el señor tuvo mala suerte. Porque aunque los
gobernantes le dieron todo lo que él les había pedido (no hacer caso de lo que
decían las leyes, falsificar mapas, armar una licitación trucha para
favorecerlo, etc.) a los pocos meses los gobernantes cambiaron; y los nuevos
gobernantes, no habían recibido del señor ningún rectángulo verde
Entonces el señor pidió ayuda a un pariente, que era un
hombre muy malo que había amenazado con disparar un rifle contra las personas
que pasaran por un lugar que él no quería. Y el hombre malo fue de los primeros
en visitar al nuevo gobernante, y se sacaron fotos juntos muy sonrientes. Y el
señor se puso contento, porque pensaba que sus problemas se habían solucionado
Pero el señor tuvo más mala suerte, porque el nuevo
gobernante que se había sacado las fotos con el pariente malo del rifle, a los
pocos días se murió, porque su señora le disparó tres tiros en la cabeza. Y el
señor empezó a preocuparse otra vez...
Mientras tanto, los vecinos de la tierra que el señor quería
dividir en pedacitos para ganar muuucha plata, se enteraron de que el señor
quería atraer compradores haciendo una cancha de golf
"Van a talar mucho bosque" (decían unos)
"Van a usar mucha agua, y entonces nos va a faltar a
nosotros" (pensaban otros)
"Es todo ilegal, porque acá está prohibido hacer un
loteo" (aseguraban todos)
Entonces se fueron a ver a unos jueces de la capital
provincial, para pedirles que frenaran esa barbaridad
Y los jueces les dieron la razón; y un día antes de que
empezaran los trámites para dividir el gran pedazo de tierra, los jueces
suspendieron todo, y los vecinos festejaron muy contentos
Y el señor se puso tan furioso, que con unos muchachos que
le mandó desde una ciudad vecina otro señor -que ahora está preso por ladrón-
se puso a quemar gomas en la ruta, y no dejaba pasar a nadie (ni ambulancias,
ni camiones con comida, ni colectivos, ni coches). Pero no le sirvió de nada,
porque los gobernantes locales primero le hicieron creer que le iban a permitir
el loteo, y a último momento no le firmaron nada; y aunque el señor se quejó
con el gobernante de la capital (que llamó por teléfono enloquecido a los
gobernantes locales, y les dijo un montón de malas palabras) igual no le
permitieron violar las leyes
Y durante tres años, no se oyó más hablar del loteo...
Pero el señor no se había quedado quieto; seguía trabajando
por debajo (con más prudencia que antes, porque había aprendido a cerrar la
boca) y esperó a que cambiaran los gobernantes locales
Y también contrató a un abogado al que tampoco le importaban
las leyes ambientales, hasta el punto de que mientras trabajaba para los
Parques Nacionales, cazaba ciervos en esos mismos parques
Y ese abogado empezó a hacer papeles, con la ayuda de los
nuevos gobernantes locales de la ciudad donde el señor quería dividir el pedazo
grande de montaña en pedacitos más chicos
Y lo primero que hicieron esos gobernantes fue esperar el
último momento del año -cuando los jueces están por irse de vacaciones- y
prepararon papeles mentirosos, donde decían que lo que antes habían ordenado
los jueces de la capital provincial, ya no servía más; y que si bien los jueces
de la ciudad vecina no habían aprobado todavía el acuerdo entre los nuevos
gobernantes y el señor, esa aprobación ya no hacía más falta; y así iban
acomodando todo para darle la razón al señor, aunque las leyes seguían diciendo
que no la tenía. Y para tener gente que los apoyara, le pagaban 700 pesos a
quienes quisieran ir a gritar a favor de ellos
Y llegó la Navidad, con gente acampando en una plaza. Y
ahora esperamos el Año Nuevo, sin saber qué va a pasar, porque los jueces
todavía no resuelven nada
MORALEJA: Chicos, eviten oler la tinta verde hasta ser lo
más grandes posible...

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